Carbono Azul océanos sanos una nueva clave para combatir el cambio climático

Los océanos y las áreas costeras cuentan con una excepcional capacidad para almacenar carbono, sin embargo las soluciones naturales que ofrece el mundo marino para hacer frente al cambio climático rara vez son contempladas en las políticas nacionales e internacionales

Prof. Norberto Ovando *

El mar y las áreas costeras una oportunidad más para proteger nuestro planeta

El primer marco político que describe las actividades necesarias para incluir áreas marinas costeras, como los manglares, las marismas de marea y las praderas marinas, en el Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) figura en el informe presentado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y Conservation International (CI), dos de los principales miembros de la iniciativa Carbono Azul.

En el informe, “Marco político relativo al carbono azul”, se hace un llamamiento a la comunidad internacional en el marco de las conversaciones sobre cambio climático de las Naciones Unidas celebradas en Durban con el fin de que se tenga en cuenta la conservación de las áreas costeras en las políticas relativas al cambio climático y en la negociación de los procesos de financiación.

El estudio también pone de manifiesto la necesidad de que el Convenio sobre Diversidad Biológica, la Convención Ramsar sobre Humedades y el mercado voluntario de carbono tengan en cuentan los ecosistemas marinos costeros. “Los océanos y la biodiversidad marina son fundamentales a la hora de regular el clima mundial” afirma Carl Gustaf Lundin, Director del Programa Global Marino y Polar de la UICN.

Los océanos absorben el 93,4 % del calentamiento producido por el cambio climático, así como un tercio del dióxido de carbono inducido por el hombre

Ecosistemas marinos

Aunque los ecosistemas costeros sólo cubren entre el uno y el dos por ciento del territorio mundial ocupado por bosques, una mejora en su gestión puede contribuir a reducir las emisiones derivadas de la degradación de los bosques tropicales.

Un kilómetro cuadrado de un ecosistema costero puede almacenar hasta cinco veces más carbono que la misma superficie ocupada por bosques tropicales maduros. Con todo, actualmente la velocidad a la que se destruyen estas áreas es entre tres y cuatro veces superior que en el caso de los bosques, con lo cual se liberan importantes cantidades de dióxido de carbono en la atmosfera y los océanos y ello, en consecuencia, contribuye al cambio climático.

La vegetación de los mares representa sólo un 0.05% de la biomasa vegetal en tierra, pero almacenan anualmente una cantidad comparable de carbono, lo cual demuestra su intensidad y eficacia.

Lamentablemente, por el momento la humanidad no sólo no está cuidando los ecosistemas marinos, sino que los están dañando en forma acelerada. Desde la década del ’40 se perdieron más del 30% de los manglares, cerca del 25% de las marismas saladas y más del 30% de las praderas de hierbas marinas. Actualmente se pierde de 2 a 7% de estos ‘depósitos’ de carbono anualmente y si no se toman medidas, se podría perder la mayoría de ellos en dos décadas.

El carbono capturado y almacenado en tierra puede permanecer ‘encerrado’ por décadas o siglos, el almacenado en océanos perdura por milenios.

Opiniones

La Dra. Emily Pidgeon, Directora de Cambio Climático Marino de Conservación Internacional explica que La elaboración de este plan tiene por objeto ayudar a detallar los procedimientos clave siguientes a adoptar por lo que se refiere a la completa integración del carbono azul en las iniciativas existentes.”

“Ahora contamos con pruebas suficientes que justifican que la conservación de manglares, marismas de marea, praderas marinas y otros hábitats donde se captura carbono azul constituye una herramienta extremadamente valiosa en nuestra lucha contra el cambio climático,” afirma Pierre-Yves Cousteau, Embajador de Buena Voluntad de la UICN y fundador de Cousteau Divers.

Las distintas áreas costeras  ayudan a adaptarnos al cambio climático, protegen a las comunidades locales frente a tormentas y regulan la calidad de las aguas costeras.

Los científicos enfatizaron que la mejor gestión de los ecosistemas costeros marinos no tiene como finalidad convertirse en un obstáculo evidente para el desarrollo económico de las naciones o la producción de alimentos, sino en una estrategia específica que dé prioridad a la conservación de zonas costeras de alta concentración de carbono, específicas y únicas, que actúen como esponjas globales para el CO2 global. Ellos recomiendan que las naciones y gestores reconozcan mejor los servicios vitales que estos humedales proporcionan a la humanidad, y den prioridad a su protección.

Conclusión

La protección y restauración de zonas costeras, mediante la gestión integrada coordinada, también representaría significativos y múltiples beneficios para la salud, productividad laboral y seguridad alimentaria de las comunidades en estas áreas.

La comunidad política debe respetar la tesis del carbono azul ya que esta posee una sólida base científica y deben considerarla como una valiosa herramienta dentro del conjunto de esfuerzos mundiales que se está llevando a cabo para hacer frente y adaptarnos a las repercusiones del cambio climático.

Fuente UICN / AAPN

* Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN -

Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la UICN-

Red Latinoamericana de Áreas Protegidas – RELAP -

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